Cartas cruzadas, Ana Alejandre

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jueves, 31 de enero de 2013

Treinta y cinco cabezas con expresión,de Louis-Leopold Boilly



Treinta y cinco cabezas con expresión (sátira) (1823-1828), de Louis-Leopold Boilly

por Ana Alejandre
Esta obra de Louis-L'eopold Boilly (5 julio 1761-4 enero 1845),  titulada Treinta y cinco cabezas con expresión (sátira) (1823-1828) es una obra en la que su autor quiere reflejar de forma grotesca, lo que viene a ser la exageración de lo feo, ridículo, desagradable, obsceno o estrambótico que en el ser humano existe y exteriorizaa través de sus expresiones, como fiel reflejo de su psicología en la que se manifiestan las bajas pasiones, las emociones que se  ven en los diferentes rostros contraídos por gestos en los que aparecen reflejadas la codicia, la lujuria, el odio, la envidia, la ira, el desdén o la burla,  lo que le convierte en una obra en la que se condensa la hábil maestría de Boilly para reflejar en las facciones de los treinta cinco personajes retratados todo el abanico de expresiones humanas en las que se manifiestan todo aquello que desde la psique sale al exterior en forma de gestos en los que parece retratarse a la perfección el alma humana.
            Esta obra satírica-grotesca está pintada al óleo con colores claros y oscuros, pero sin el tenebrismo de otras obras que también presentan notas grotescas, porque en ellas la luz juega un papel predominante, quizás buscada por el artista para poder hacer más patentes las facciones en las que los gestos manifiestan todo su poder expresivo y sugeridor.


¿Quién era Louis-Leopold Boilly?

Louis-Leopold Boilly

Pintor y dibujante (5 julio 1761-4 enero 1845),   nacido en La Bassée, en el norte de Francia,  hijo de un  modesto escultor en madera local. Su afición por la pintura comienza desde muy joven y produjo sus primeras obras con doce o trece años. Estudió en su adolescencia pintura en provincias, ya que el obispo de Arras le invitó a estudiar y trabajar en su Obispado, impresionado por las obras del joven artista que le habían mostrado unos frailes agustinos. Allí produjo más de trescientas obras, en su mayoría retratos, y recibió enseñanza de pintura al óleo de Dominique Doncre (1743-1820), antes de trasladarse a París, alrededor de 1787, pero no sin antes comprobar la posible comercialización de sus  pinturas en las que reflejaba  escenas de género (costumbrismo). Comenzó pintando escenas con imágenes que reflejaban el lado más lúdico, pícaro, travieso y, algunas, de un cierto erotismo que eran muy populares y demandadas por el público. Esto le valió, en 1794,  en pleno Reinado del Terror, una acusación de obscenidad por una pintura erótica y fue juzgado por el Comité de Seguridad Pública que le supuso  la amenaza de prisión y multas muy cuantiosas, aunque le salvó de tan graves sanciones penales  el descubrimiento que se hizo en su hogar de su obra de carácter tan patriótico como es Triunfo de Marat  (actualmente en el Museo de Bellas Artes, Lille )
            Por su capacidad de observación y crítica de la sociedad de su tiempo, especialmente de los franceses de clase media, se centró en realizar obras que expresaban las costumbres sociales de su época, es decir, de los parisinos en cualquiera de sus actividades, tanto privadas como públicas, que llevaba cualquier ciudadano medio: paseos, en la mesa de juego, en el salón, etc. Tenía especial cuidado en estudiar y representar los detalles faciales, los gestos que denotaban las distintas psicologías y temperamentos. Además, prestaba especial atención a describir la moda, tanto en el diseño de trajes y vestidos, como en la minuciosa y exacta recreación de los tejidos en sus diferentes texturas, por lo que sus obras son como un catálogo de la moda parisina de su época.
            Sin embargo, a pesar de la exacta recreación que hacía de            todo aquello que retrataba, en sus obras, tanto dibujos como pinturas, se manifiesta su agudo sentido del humor, de la sátira como crítica social, en un ingenioso y constante ejercicio de análisis y exposición de la sociedad en la que vivía, ya que su vida abarcó sucesos históricos tan importantes como los que provocaron las diversas etapas de la Francia monárquica ,la Revolución Francesa , el Imperio Napoleónico, la Restauración borbónica y la Monarquía de Julio .
            Si en sus primeras obras se mostraba interesado por los temas amorosos y también moralizantes, de lo que es un ejemplo Regalo del pretendiente, que es un ejemplo de su producción en la década de 1790. Su estilo de entonces parecían estar inspirados en los pintores de género holandeses del siglo XVII, como son Willem van Mieris y Gerard ter Borch (1617-1681) o Gabriel Metsu (1629-1667), de cuya obra Boilly tenía una importante colección.
            A partir de 1794 se decantó hacía obras en las que había una gran pluralidad de personajes, a modo  de crónica social, aunque también seguía pintando retratos de personas de la clase media y de algunos contemporáneos famosos, por sus excelentes dotes de retratista que le valieron el respeto y la admiración de sus coetáneos..
            En vida recibió muchas distinciones, entre las que destacan la medalla  por Salón parisino, en 1804, otorgado por su obra La llegada de un coche-correo en el Patio de las Messageries. Además, le fue concedida la más alta distinción francesa, en 1833, como es  la Legión de Honor.
            Boilly falleció en Paris el 4 de enero de 1845.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Cabezas grotescas, de Leonardo Da Vinci

por Ana Alejandre

En esta obra de Leonardo Da Vinci, con el título de Cabezas grotescas,  un dibujo en sepia de pequeñas dimensiones: 25,6 x 20 cms, fechado en 1490,   se pone en evidencia el concepto que de lo grotesco tenía el artista y que se manifiesta en los rasgos exagerados, definidores y casi caricaturesco de los cinco personajes que están retratados en este cuadro, haciendo más patentes los signos  de deterioro de la vejez en la figura de la izquierda que aparece con una boca desdentada; así como, aquellos elementos que son inapropiados por extemporáneos o inadecuados para el momento, lo que aparece representado en la corona de laurel del personaje central que parece más apropiado para un momento festivo o burlesco. Otro elemento que define lo grotesco, presente en esta obra, es la manifestación exultante, casi obscena, de las bajas pasiones, reflejadas, en esta ocasión, en la figura del hombre que grita iracundo, la última figura al fondo a la izquierda, y en los otros dos rostros aparece nítidamente representada la ruindad y la estulticia en gestos que hablan por sí solos. Los tonos oscuros y sombríos que ofrecen muchas obras del género grotesco, en esta ocasión han sido sustituidos por el color rojizo de la sepia.
Leonardo Da Vinci siempre tuvo un gran interés y una evidente fascinación por los rostros, a los que pintó de muy diferentes formas, teniendo como modelos tanto a ancianos decrépitos como a niños de corta edad, haciendo varias serie de caricaturas para expresar mejor lo que los propios rostros reflejaban, como matiz diferenciador unos de otros, y en los que se puede ver la verdadera naturaleza, las pasiones, los bajos instintos y hasta lo  más sublime del alma, si es la penetrante mirada de un artista el que contempla y plasma, después, la idiosincrasia humana a través del sabio manejo de  sus pinceles y su genio creador.
            Leonardo Da vinci, maestro florentino y uno de los más grandes artistas del Renacimiento, no sólo fue pintor y escultor, ingeniero, sino también arquitecto y científico, llevado a todas estas disciplinas por su entusiasta amor por el arte, el conocimiento y la investigación. Fue innovador en el campo de la pintura e inspiró la evolución del arte italiano durante más de un siglo después de haber fallecido; pero, además, abrió nuevos caminos a la investigación dentro del campo de la anatomía, hidráulica, arquitectura, ingeniería y óptica que sirvieron de base e impulso para los nuevos avances de la ciencia actual.
            

Leonardo Da Vinci, apuntes biográficos:



Leonardo Da Vinci
            Nació el 15 de abril de 1452 en el pueblo toscano de Vinci, próximo a Florencia. Su padre fue un rico notario florentino y su madre una simple campesina. La familia se trasladó a Florencia, donde Leonardo pudo ser educado de forma exquisita, por ser dicha ciudad el centro artístico e intelectual de Italia. El temperamento de Leonardo le inclinaba con  pasión al arte y sentía extrema curiosidad por el conocimiento en general. Tenía un porte elegante, era de fácil conversación y tenía grandes talantes de orador, además de ser un excelente músico y poseía enorme facilidad para la improvisación.
            Comenzó, en 1466, a formarse como pintor en el taller de Andrea del Verrocchio, maestro reputadísimo  y figura principal en el arte, tanto en la pintura  como en la escultura. Allí comenzó a realizar pintura de retablos y también esculturas de mármol y bronce para grandes proyectos de tal especialidad. Ingresó, más tarde, en el gremio de pintores de Florencia, aunque siguió algunos años más como ayudante de Verrocchio, colaborando en la obra de este último Bautismo de Cristo, en 1470), pues pintó el ángel arrodillado a la izquierda y el paisaje de matices neblinosos. Su primera gran obra Adoración de los Magos, por encargo de los monjes de San Donato de Scopeto, cerca de Florencia, alrededor de 1481. Otras obras de su época de juventud fueron Madonna Benois (c. 1478, Museo del Ermitage, San Petersburgo), el retrato de Ginebra de Benci (c. 1474, National Gallery, Washington) y el inacabado San Jerónimo (c. 1481, Pinacoteca Vaticana).
            Leonardo entró al servicio de Ludovico Sforza el Moro, duque de Milán, tras haberle comunicado a éste por escrito que podía servirle como pintor, escultor, arquitecto e ingeniero para construir puentes portátiles, cañones, barcos, vehículos acorazados, catapultas y demás máquinas de guerra. Una vez aceptada su oferta por Ludovico Sforza, sirvió a éste en numerosas ocasiones bélicas y, además, como arquitecto. También, colaboró con el matemático italiano Luca Pacioli, en su famosa obra De divina Proportione (1509), que versa sobre  el sistema de relaciones armónicas conocido como sección áurea.
            Sin embargo, las dos obras más importantes del período milanés son las dos versiones de la Virgen de las rocas (la primera pintada entre 1483-1485, que está en el Museo del Louvre, Paris; y la segunda, en 1505,  que está en la National Gallery, Londres)). En esta dos obras , utiliza una composición de las figuras en forma de triángulo que encierra a la Virgen, el Niño, San Juan y el ángel, y utiliza por primera vez la técnica del sfumato.
            Su obra maestra, La última cena, que pintó de 1495 a 1497, pintura mural realizada para el monasterio de Santa María delle Grazie, en Milán, al ser pintada con una técnica experimental de pintura al óleo sobre yeso seco, se deterioró rápidamente hacia el año 1500 y comenzó a ser restaurada desde 1726, restauración que finalizó en 1999. Los trabajos de restauración han permitido que aparezcan ciertos detalles ocultos desde su creación y el brillante colorido inicial que quedó ensombrecido por las sucesivas restauraciones hasta la última y definitiva. A pesar de todo, se ha podido apreciar el esplendor de esta magnífica obra en la que aparece magistralmente reflejada la profunda penetración fisonómica y psicológica de los personajes y la majestuosidad de su composición.
          Existe constancia de que Leonardo pintó, durante su estancia en Milán, otras muchas obras de pintura y dibujo de las que sólo se conservan una pequeña parte, entre las que figuraban escenografías teatrales, dibujos arquitectónicos y maquetas para la cúpula de la catedral de Milán. De esa época, el encargo más importante que recibió fue el del monumento equestre en bronce, de un gran tamaño, de Francesco Sforza, padre de Ludovico, su mentor y patrón, para ser colocado en el patio del castillo de Sforcesco. La estatua quedó inacabada porque la familia Sforza fue expulsada de Milán por las tropas francesas en 1499, y la estatua fue destruida por los arqueros franceses que la usaron como diana, regresando al año siguiente Leonardo a Florencia. De esta etapa milanesa también hay una obra singular: La dama del armiño (Museo Czartoryski, Cracovia).
           Entró al servicio de César Borgia, duque de Romaña, hijo del Papa Alejandro VI al que sirvió como arquitecto e ingeniero mayor del duque, supervisando las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia. De vuelta a Florencia, en 1503, formó parte de la comisión de artistas que tenían que decidir cuál era el emplazamiento más idóneo para la estatua David, de Miguel Ángel (1501-1504, Academia, Florencia). Además, ejerció de ingeniero en la guerra contra Pisa. A finales de 1503 empezó a planificar la  decoración para el gran salón del palazzo della Signoria, para lo que creó la Batalla de Anghiari , que representó la victoria de Florencia contra Pisa. Para ello realizó numerosos dibujos y completó un cartón en 1505, pero nunca llegó a plasmar la pintura en la pared, y el mencionado cartón fue destruido en el siglo XVII, aunque se conocé su composición pictórica a través de copias  entre las que se encuentra la realizada por Petrus Paulus Rubens.
            Fue en esta segunda etapa florentina cuando pintó varios retratos, aunque el único que se conserva es el de La Gioconda (1503-1506, Louvre, Paris), nombre dado porque se identifica a la modelo con la esposa del rico comerciante Francesco del Giocondo, aunque sigue siendo una incógnita la verdadera identidad de la mujer retratada y el significado de su enigmática sonrisa, lo que ha provocado multitud de hipótesis. Esta obra es uno de los retratos más famosos de toda la historia mundial de la pintura, y es conocida también como Mona Lisa. Leonardo tenía una gran devoción por esta pintura, lo que demuestra el hecho de que la llevaba consigo en sus viajes.
            De regreso a Milán, en 1506, quedó al servicio del gobernador francés Carlos II Chaumont, mariscal de Aboise. Posteriormente, en 1507, fue nombrado pintor de la corte de Luís XII de Francia que  residía por aquel entonces en dicha ciudad. En los seis años siguientes, Leonardo estuvo residiendo por temporadas en Milán y Florencia, en cuya última ciudad  visitaba a sus  hermanastros y hermanastros y velaba por su patrimonio en dicha ciudad. En Milán, siguió trabajando en sus continuos proyectos de ingeniería y  también dedicó su tiempo en crear la estatua ecuestre de Gian Giacomo Trivulzio, comandante del ejército francés destinado en la ciudad, proyecto que quedó también sin terminar, pero aún se conservan dibujos y detalles del mismo. De esta época es la  segunda versión de la Virgen de las rocas, obra a la que se ha mencionado anteriormente y Santa Ana, la Virgen y el Niño (1510, Louvre, París).
            Se trasladó a Roma, ciudad en la que residió entre 1514 y 1516, bajo el mecenazgo de Giuliano de Medici, hermano del Papa León X, por lo que se alojaba en el palacio de Belvedere en el Vaticano y allí se dedicaba sobre todo a realizar experimentos técnicos y científicos. Marchó a Francia, en 1516, a la corte de Francisco I, país en el que vivió sus últimos años, en el castillo de Cloux, cerca de Amboise, lugar en el que falleció el 2 de mayo de 1519.
            La obra de Leonardo tiene una excepcional importancia porque fue un artista notablemente innovador y muy influyente tanto en su época, como en años posteriores. Al principio de su carrera artística su estilo estuvo muy influenciado por el de Verrocchio, su maestro, pero fue abandonando paulatinamente el mismo, en cuanto se refiere a su rigidez y dureza de líneas y evolucionó hacia un estilo más personal y libre, con trazos y modelados más suaves, en el que dio cabida a los efectos atmosféricos. Se le ha considerado un verdadero hombre del Renacimiento, por su gran versatilidad artística, y sus logros en el campo de la ingeniería y la ciencia, cuya resonancia e influencia han llegado hasta nuestros días.
           

jueves, 29 de septiembre de 2011

Retratos grotescos - "Dos viejos comiendo", de Francisco de Goya


 “Dos viejos comiendo”,
de Francisco de Goya y Lucientes.


   Esta obra de Goya, titulada “Dos viejos comiendo” , fechada entre 1821 y 1823, es una pintura que se puede considerar grotesca tanto por su composición como por la expresión de los rostros de los dos ancianos en los que aparece reflejada la gula, la risa sardónica que parece burlarse de la proximidad de la muerte (a la que parece aludir la calavera que se adivina en la cabeza de la derecha del cuadro) y en la mirada burlona y casi libertina del personaje que sostiene la cuchara, mientras ambos ancianos señalan hacia la izquierda riendo con bocas desdentadas (¿están señalando al pasado ya ido y con él todos los afanes e ilusiones, por una alusión espacial a la flecha del tiempo?).
    Esta obra pertenece a la serie de pinturas murales que, en su día, decoraron las paredes de la casa de Goya conocida como la “Quinta del Sordo” y a las que se conocen con el título de Pinturas Negras, por el colorido sombrío que todas presentan a causa de los pigmentos negros y oscuros y por la propia naturaleza de los temas tratados que son siempre los relativos a la decrepitud, el paso del tiempo, la finitud de la vida y la muerte.
              Por el hecho de estar estas pinturas adornando las salas del propio domicilio del pintor, le ha conferido a todas ellas la expresión más libre y sincera de un Goya que estaba en una etapa tardía y pesimista de su vida. Estas pinturas no fueron realizadas sobre lienzos, sino sobre los propios muros y los especialistas consideran que utilizó una técnica mixta, pues los análisis realizados a las mismas han descubierto el uso de aceites en su composición.
               Todas estas pinturas fueron trasladadas a lienzos por el barón´Émile D’Erlanger, quien adquirió la Quinta en 1873, por lo que estas pinturas sufrieron daños durante  todo el proceso, por lo que perdieron una importante cantidad de capa pictórica  durante el traslado de su lugar de origen. Dicho barón donó las pinturas al Estado que las entregó al Museo del Prado donde están expuestas desde 1889.
                El cuadro al que se refiere este comentario, a pesar de su tamaño de 49,3 cms. de alto por 83,4 cms de ancho, es el más pequeño de toda la serie de las llamadas Pinturas Negras, pero también es uno de los que posee una mayor expresividad y de los mejor conservados de toda la serie de dichas pinturas.
              Por la calavera que se percibe en la cabeza del personaje de la derecha, la obra parece estar relacionada con el tema de la muerte, aunque algunos especialistas, sin embargo, consideran que trata de la gula y es una alegoría de la misma.
            Su colocación en la casa de Goya resulta un enigma, a pesar de que el barón antes mencionado afirmaba que estaba situada en la planta baja de dicha mansión.
            El conjunto de las Pinturas Negras de las que forma parte esta obra se considera enigmática y misteriosa en su creación y en su posible explicación, aunque existen múltiples hipótesis de varios historiadores del arte. A pesar de ello, los temas tratados en todas ellas representan los mismos problemas pictóricos y estéticos y son la expresión de las ideas y preocupaciones morales que aparecen en toda la obra de Goya.
                Toda la serie de Pinturas Negras han tenido una gran importancia a la hora de hacer una valoración global de Goya en el mundo actual. Su influencia ha llegado a los artistas del Expresionismo alemán y del Surrealismo, además de a otros miembros de diferentes corrientes artísticas contemporáneas. También ha llegado su eco al mundo de la literatura y del cine. El motivo de esta excepcional influencia en el mundo artístico actual reside en que estas Pinturas Negras, realizadas en una época tardía de Goya cuando ya estaba completamente sordo y en completa soledad, son consideradas el origen del arte moderno, adelantándose con su genio creador a la concepción del arte que en pleno siglo XXI está aún en plena vigencia.

Francisco de Goya y Lucientes                                                               

               Nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos (Zaragoza).  Hijo de padre pintor y dorador de retablos y de madre con ascendencia noble  aragonesa. A su vez, Goya como pintor y grabador, es considerado uno de las figuras de la pintura más importante de la historia de la pintura.. Con una profunda influencia de Velázquez y, a su vez, influyó en la obra de Edouard Manet, Picasso y otros grandes pintores contemporáneos.
            Su formación artística se realizó en un ambiente rococó, porque a los 14 años, entró como aprendiz en el taller de José Luzán, pintor local experto aunque poco conocido, donde Goya pasó casi cuatro años. Pasó después a Madrid con la intención de conseguir una beca para estudiar en la Real Escuela de Bellas Artes de San Fernando, lo que no consiguió en las dos ocasiones que lo intentó. En la capital conoció a quien sería después su cuñado, Francisco Bayeu, pintor y con cuya hermana, Josefa, se casó en 1774, y que le influyó notablemente a pesar que este último era un  pintor de la corte que  seguía el estilo académico introducido en España por el pintor alemán Anton Raphael Mengs. Bayeu le introdujo en la corte.
            Entre las pinturas de la corte (fue nombrado pintor de cámara por Carlos IV en 1789 y ascendido a primer pintor de cámara en 1799, junto a Mariano Maella) se pueden destacar Carlos III, cazador (1786-1788), Los duques de Osuna y sus hijos (1788), ambos en el Museo del Prado de Madrid, o el retrato de la Marquesa de Pontejos (c. 1786, Galería Nacional, Washington); en todas ellas  predomina una paleta de colores muy luminosa y con notables influencias velazqueña. Dos de sus cuadros, considerados ambos obras maestras, son la La maja desnuda y La maja vestida  ambas fechadas entre 1800 y 1803. De 1800 son también las obras La familia de Carlos IV,  retrato regio donde se plasma a la familia real con total naturalidad y sencillez muy alejadas de la pomposidad y fatuidad acostumbradas en este tipo de obras,   y La condesa de Chinchón, obra esta última que esta considerada como uno de los retratos más bellos y delicados de la historia del arte, ambas expuestas en el Museo del Prado.
            Anteriormente, trabajó haciendo bocetos de tapices para la para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara., desde 1975 y  los cartones que realizó desde esa fecha hasta 1792 fueron muy  apreciados por ofrecer una visión risueña y luminosa de la vida cotidiana en España.  Provocó con sus cartones una revolución en  la industria tapicera que ha llegado hasta nuestros días, porque hasta ese momento los tapices reproducían únicamente escenas del pintor flamenco del siglo XVII, David Teniers, que aún se conservan, en su mayoría, en el Museo del Prado y de los que pueden servir de ejemplos El quitasol (1777), La gallina ciega (1787) y La boda (1791-1792). Después, entre 1780 y 1782 pinto, en la Basílica del Pilar de Zaragoza, la bóveda Refina Martyrum que, a pesar de ser una obra pictórica extraordinaria donde se pone de relieve el gran talento de Goya, tuvo muchos detractores, tanto por parte de los miembros del cabildo, como de su propio cuñado, Francisco Bayeu, quien había sido su valedor para conseguir el proyecto en la primera etapa en la que Goya pinto en dicha basílica, en 1772.
            Durante una visita al sur de España, en el invierno de 1792, Goya contrajo una grave enfermedad que le dejó totalmente sordo y le produjo un gran cambio en su trayectoria artística. Entre 1797 y 1799 dibujó y grabó al aguafuerte la primera de sus grandes series de grabados Los caprichos en los que trata con una fina ironía sobre los defectos de los españoles de su tiempo y las múltiples creencias supersticiosas de la época. Otras series posteriores de este gran artista son Los desastres de la guerra (Fatales consecuencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte y otros caprichos enfáticos, 1810) y Los disparates (1820-1823), estos últimos ofrecen un cariz aún más sarcásticos sobre la locura de los hombres y los graves males que les aquejan, en un intento de explicar magistralmente su visión de la sociedad que le tocó vivir y a la que veía con la lucidez desengañada de todo gran artista.

domingo, 23 de enero de 2011

Giuseppe Arcimboldo

                                                                 por Ana Alejandre

Giuseppe Arcimboldo, pintor manierista italiano, (c. 1530-1593), famoso por sus grotescas composiciones alegóricas (grutescos) que parecen ser el antecesor del arte surrealista que surgió en pleno siglo XX. Se puede afirmar que fue el creador del estilo grotesco en cuanto a retratos se refiere.
Hijo de Biagio Arcimboldo, pintor que le enseñó los secretos del oficio. Arcimboldo comenzó a realizar diseños para ser reproducidos en vidrieras y tapices para la catedral de Milán.
Se trasladó a residir en Praga, en 1562 y pasó, posteriormente, a Viena, ciudad en la que  comenzó a pintar en la corte de los Hasburgo.
Fue el creador de un estilo personalísimo de retratos que estaban compuestos por agrupaciones de diversos objetos: frutas, verduras, objetos domésticos que dan como resultado unos retratos vibrantes de coloridos, singulares y distintos a todos los demás pintores de su época y posteriores.
Sin embargo, su talento creador y curiosidad le hizo querer buscar, investigar en toda clase de cuestiones relacionadas con el arte, por lo que organizaba todo tipo de actos, eventos y realizaba invenciones de artefactos, además de aconsejar al emperador en cuestiones artísticas y de innovaciones relacionadas con el arte y la creatividad..
La casa imperial le encargó varias series de cuadros que fueran variantes sobre un mismo tema, que le hizo crear una serie de obras, a modo de collage pictórico, en la que combinaba los objetos más variopintos para crear con ellos rostros y figuras alegóricas. Algunos estudiosos ven en esas composiciones singulares ciertos mensajes alegóricos, tanto por los objetos pintados como por la composición de la obra, que se referirían a la figura del emperador y de su reinado.
Abandonó Praga en 1587, lo que causó un gran disgusto al entonces emperador, Rodolfo II, que le tenía una gran admiración y estima, volviendo a Milán, ciudad en la que falleció pocos años después, en 1593.
 Su obra, dotada de una singularidad innovadora y sorprendente, constituyen no sólo el primer referente antecesor del movimiento surrealista, sino que es una clara muestra, la mayor exponente de lo grotesco, pero sin embargo dotada de una sorprendente, inigualable y grotesca belleza.


Obras de Guiseppe Arcimboldo

Algunas de las obras de este singular y personalísimo pintor con estilo propio y diferente que componen la serie de variaciones sobre un mismo tema., Las cuatro estaciones, que representan, de izquierda a derecha, primavera, verano, otoño e invierno.


En esta serie dedicada a los cuatro elementos, se pueden ver las alegorías del aire, tierra, fuego y agua, de izquierda a derecha.


Y por último, cuatro cuadros alegóricos a profesiones u ocupaciones. De izquierda a derecha, se pueden ver las relativas al librero, aprendiz, cocinero y jurista.

sábado, 3 de abril de 2010

Cristo llevando la cruz, de El Bosco.


por Ana Alejandre




Siguiendo con la serie de los retratos grotescos, en esta ocasión se muestra una obra de El Bosco, el genial pintor, al que muchos consideran el precursor del surrealismo, y que está titulada como Cristo llevando la Cruz, muy acorde con la celebración de la Semana Santa que termina hoy.
Esta obra muestra los rostros de los acompañantes de Jesús en su ascensión a El Calvario, portando la cruz en la que sería crucificado, con un contraste evidente entre la serenidad del rostro de Jesús, en el que se advierte el cansancio y la abrumadora aceptación de su sacrificio, y los gestos grotescos, de suma vileza, embrutecidos y sanguinarios en los que se reflejan las bajas pasiones de quienes le rodean, a lo que acompaña los tonos rojos y ocres de la pintura que le da un aire aún más siniestro, casi con tintes infernales, a la escena.

Esta obra se encuentra actualmente en el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, junto a otras muchas y valiosas obras de distintos pintores de los siglos XV, XVI y XVII.

La figura de El Bosco, cuyo verdadero nombre era Jerome van Aken (1453-1516) es poco conocida en todos sus detalles.

Nació, en 1453, en el seno de una familia de artesanos pintores y vivió y pintó a lo largo de su vida en la pequeña ciudad de Hertogenbosch (“Bosque del Duque”), situada en la actual Holanda, muy cerca de la frontera belga.

Se supone, aunque no hay constancia de ello, que aprendió a pintar y todos los rudimentos de su oficio en el taller familiar de su padre o tíos que también se dedicaban a esta profesión.

Su matrimonio con una acomodada señora de la alta burguesía le ayudó a consolidar su fama dentro de la sociedad burguesa de la que se convirtió en un pintor afamado y solicitado por todos, con una selecta clientela. Además, su adscripción a la Cofradía de la Hermandad de Nuestra Señora, le permitió tener unos conocimientos teológicos y religiosos que se advierten en toda su obra.

Su fama se fue extendiendo por todo el país, traspasando sus fronteras, lo que le hizo ser imitado por muchos pintores de la época, especialmente el conocido como Bruegel el Viejo.

Su obra, en la que sobresale su enigmática pintura sobre temas religiosos, en la mayoría, pero expresados plásticamente con una gran belleza y un estilo inigualable en el que predomina su exuberante imaginación, no tiene parangón con ningún otro artista coetáneo suyo.

Hay que tener en cuenta para comprender su trayectoria artística, que El Bosco vivió sumido en el cambio entre dos épocas, y en su estilo se entremezclan sus raíces que están asentadas en la tradición medieval, con lo que se conocería después como el Renacimiento. Sin embargo, no se puede considerar a este artista como el ilustrador del final de la Edad Media, ya que en su pintura se encuentran ambas influencias por igual. Por eso, en su obra se encuentra el rico vitalismo de toda sociedad en crisis, pero de la que va a nacer, y ya se apunta tal suceso, los primeros brotes del humanismo renacentista en cuestiones tan dispares y concretas como son la fe, la moral, la brujería, la alquimia, el erotismo, la obsesión por lo demoníaco y como vértice de todo, la religión católica y los primeros movimientos disidentes que darían lugar después al protestantismo con Lutero a la cabeza.

Además, la época en la que vivió El Bosco, era la del feudalismo cruel, en el que imperaba la ley del más fuerte. Todavía no existian la organización de los estados como tales y las leyes las imponían los grandes señores feudales con lo que significaba de absoluta arbitrariedad. Por ello, la ignorancia y el alfabetismo eran la lacra de más de un 90% de la población, cuya esperanza de vida no llegaba más allá de los cuarenta años y, además, se veía diezmada por las enfermedades endémicas, causadas muchas veces por las hambrunas que azotaban a buena parte de Europa, y las epidemias, entre las que primaba la de la peste. Las guerras, eran otro factor que iban aniquilando, durante años, a la población ya maltrecha por otros males seculares.

Por todos estos graves problemas, se empezaron a producir en toda Europa los primeros movimientos heréticos a los que he hecho mención anteriormente. Al principio, eran sectas que se declaraban heréticas y manifestaban su deseo de romper con la Iglesia a la que acusaban de ejercer un poder excesivo, acompañado de un lujo insultante para el resto de la población. Estos movimientos trataban de volver a recobrar las raíces del cristianismo, con la creación de comunidades en las que el espíritu evangélico fuera su línea de actuación. Todos estos movimientos heréticos fueron duramente perseguidos, como fue el caso de Savonarola en Italia.

Sin embargo, en Alemania, tan cerca de los Países Bajos a los que influenciaba culturalmente, tuvieron una gran influencia con las enseñanzas de Lutero, pocos años después de la muerte de El Bosco. Es por ello, que este artista vivió sumido en la crisis espiritual de raíces muy profundas que asoló a gran parte de Europa y que desembocó en la fractura del mundo cristiano.

El Bosco, por eso, tuvo una constante temática en sus obra como fue la religiosa. Era hombre de gran fe y conocimientos religiosos y de una profunda piedad, rigurosa y sin fisuras. Por eso, en su obra presenta siempre su visión de un mundo sumido en la oscuridad del pecado, sin ningún atisbo de esperanza de salvación. La imagen que proyectaba de sus semejantes y contemporáneos era la de almas que se condenaban a los fuegos del infierno por todos los vicios y pecados que eran habituales en sus pobres vidas, desprovistas de cualquier tipo de moral o grandeza. El Bosco dirigía su obra y su visión pesimista de la época que le tocó vivir no a las generaciones futuras, sino a sus contemporáneos, en un deseo de que les hiciera reflexionar y volver al camino de la sensatez y la decencia.
Muchas veces se atribuye a este genial pintor la idea o capacidad de ser un visionario que se anticipó a los males de otras épocas futuras a la que vivió. Sin
Embargo, su obra la dedicaba a sus contemporáneos, sumidos en los males de su época.

En la obra de este artista no se aprecian los elementos que son significativos en las tradiciones propias de la pintura flamenca, pero sí se destaca en ella sobremanera la viva imaginación, la fantasía rica en símbolos e imágenes casi oníricas que dotan a toda su obra de una singular, deslumbrante y conmovedora belleza.

Entre sus obras más destacadas aparecen títulos como los de El Jardín de las delicias, Los siete pecados capitales, La extracción de la piedra de la locura, El carro del heno y Las tentaciones de San Antonio. Sin olvidar, por supuesto, la obra que sirve de objeto de este comentario: Cristo llevando la cruz.

domingo, 4 de octubre de 2009

"La duquesa fea"



Comienza la nueva serie “Retratos grotescos” de esta “Galería de Retratos” con la imagen, repulsiva en su fealdad, pero dotada de ese extraña fascinación que tiene siempre la fealdad exhibida en su total y desnuda impudicia, de “la duquesa fea” de Quentin Massys, aunque el nombre real de la obra es el de “Una mujer fea y grotesca” que formó parte de la exposición “El retrato del Renacimiento” que, después de su paso por el Museo del Prado de Madrid, en el otoño de 2008, pasó a la National Gallery de Londres.

Según los especialistas que estudiaron dicha obra, la mujer que fue retratada en ella “sufría de verdad una deformación facial fruto de una rara forma de la enfermedad de Paget”, según afirmó, a finales del pasado año, el diario londinense “The Guardian”.

La comisaria de la muestra londinense estaba entusiasmada con otro descubrimiento hecho en relación con este mismo retrato y que era la demostración de algo que se suponía desde hacía muchos años: que Massys (1460-1530) copió a Leonardo da Vinci (1452-1519) es falsa y que, por tanto, la teoría mantenida hasta entonces que defendía dicha tesis estaba equivocada. Parece ser que fue al contrario, es decir, que el pintor italiano fue quien se inspiró en el artista flamenco.
La llamada enfermedad de Paget, o también conocida como ostitis deformante, llamada así en honor del cirujano James Paget que la describió por primera vez en 1876, es una dolencia que destruye y regenera de forma anormal el hueso, lo que provoca la deformidad que se aprecia claramente en el retrato en cuestión. Aunque esta enfermedad afecta en general a las extremidades inferiores del cuerpo, a la duquesa retratada le afecto a los huesos de la mandíbula, extendió su labio superior y elevó su nariz, además de afectar también a su frente, la cuenca de los ojos y las manos.

Todos estos datos los ha facilitado el catedrático emérito de Cirugía de la University College London, Michael Baum, y uno de sus alumnos, Crhistopher Cook, después de un exhaustivo examen del retrato. También afirmó el profesor Baum: “Esta mujer debió haber sido muy desafortunada”. Añadió que la deformidad del rostro debió ocurrir en los últimos años de su vida, y que anteriormente la mujer pudo haber sido bella antes de sufrir dicha enfermedad. Así mismo, afirmó que la mujer retratada debió ser muy poderosa, incluso una “duquesa real”: “Creo que el artista recibiría una suma considerable por hacer ese retrato, porque ¿quién iba a comprar una pintura como esa?

Otro importante descubrimiento hecho por la National Gallery, desmiente categóricamente la teoría según la cual Massys imitó en esta obra singular dos dibujos de Leonardo da Vinci que se cree que reflejan una pintura original de dicho autor fechada alrededor de 1490. El genial Da Vinci, considerado uno de los primeros caricaturistas modernos, estaba interesado en la fealdad como le sucedía a Massys. "Ahora podemos decir con confianza que Leonardo -o, al menos, uno de sus seguidores- copió la maravillosa pintura de Massys, no al contrario. Este es un hallazgo muy apasionante", según las palabras de la comisario de la muestra, Susan Foister.

Hay otro tercer descubrimiento sobre este peculiar retrato y es el de que Massys hizo correcciones según avanzaba su obra, lo que parece indicar que estaba haciendo un estudio de cerca, es decir, que pintaba directamente en presencia del modelo.

Sin embargo, la comisaria Foister pone en duda de que la mujer retratada fuera una persona rica y poderosa, aunque no niega esa posibilidad, pero cree, sin embargo que el pintor flamenco la hubiera descubierto por casualidad y decidiera que era la modelo perfecta para una obra de esas características.

¿Quién fue Quentin Massys?

Quentin Massys: (c. 1466-1530), pintor flamenco cuya obra representa la perfecta unión em una obra de la tradición flamenca y las ideas del renacimiento italiano.

Su nacimiento se produjo, al parecer, en Lovaina y se trasladó a Amberes donde trabajó desde 1491 hasta su fallecimiento. Su obra, predominantemente, fue de temática religiosa y retratista. Sus primeras obras aún no han sido fechadas, como sucede con la llamada Virgen con el Niño (Museos Reales de Bellas Artes, Bruselas) y Cristo presentado al pueblo (Museo del Prado, Madrid) en los que se puede apreciar la influencia de los primitivos flamencos en la intensidad religiosa y en la suntuosidad cromática, pero, sobre todo, en la minuciosa atención al detalle.

Posteriormente, sobre todo en los retratos y escenas de la vida cotidiana, Massys intenta representar las acciones más características del tipo de personaje que quería retratar, haciendo así que la psicología del modelo quedara patente en esos detalles sutiles pero muy descriptivos que conformaban el retrato de una personalidad determinada, además de un personaje concreto. Ello se ponen de relieve en el retrato denominado elCambista y su mujer (1514, Louvre, Paris) que muestra la contradicción entre la devoción religiosa y la avaricia que una total y definidora sutileza, no sin ciertos tintes grotescos por esa misma contradicción implícita en la obra.

De su última etapa como pintor es ejemplo el retrato llamado popularmente “de la duquesa fea” que algunos consideran que es el prototipo del retrato satírico y que, incluso, no representa a una mujer concreta, sino que la ilustración para la obra de Erasmo de Rotterdam El elogio de la locura, a cuyo autor conoció y retrató también.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Tipología del español

El/la “trepa”

Se llama así a quien para escalar en el escalafón social, laboral o económico, es capaz de utilizar cualquier subterfugio, estratagema, zancadilla al oponente u oponentes en la lucha por conseguir determinado objetivo, aunque sea, y siempre lo es en este depredador humano, gracias al uso y abuso de cualquier acción desprovista de la más mínima ética de la que carece el o la “trepa” de turno, porque sabe que en trabajo, capacidad y conocimientos, tiene la lucha perdida, pero que supera al oponente en la falta de escrúpulos, desvergüenza e indignidad.


Su lema vital se podría resumir en “todo vale si me aporta un provecho”, lo que es igual a decir aquello de “el fin justifica los medios”, aunque uno y otros sean igualmente inmorales, ilegítimos o ,simplemente, indecentes y, en el caso hipotético de que sea un objetivo profesional o laboral el que se tiene marcado el/la “trepa” de turno, el uso de ciertos métodos poco ortodoxos y rayanos en lo canallesco, los fines a conseguir, aún siendo legítimos, obtienen la impronta de igual inmoralidad que los métodos usados para alcanzarlos.


En el ámbito laboral, que en el que más se ponen en evidencia los miembros de este selecto club de sinvergüenzas, se especializa este ave de rapiña en escalar puestos más elevados, mejor remunerados o que gozan de especial privilegio, pero no gracias al esfuerzo, a la dedicación, a su mayor formación o, simplemente, al tesón y la noble iniciativa puestos en la labor a desempeñar, sino utilizando cualquier medio, por indecente que sea, que encuentre a su paso, ya sea difamar, calumniar a cualquier posible competidor, sobre todo si éste aventaja al carroñero de turno en inteligencia, preparación, capacidad de trabajo, iniciativa y, sobre todo, en sentido ético y en honestidad.; o bien, en hacerle la vida imposible, o al menos lo intenta, con acciones sistemáticas, repetidas y siempre dañinas de obstrucción a la labor del otro, de actos de acoso o mobbing, pero siempre desde la clandestinidad y por la espalda, porque esa es su forma de actuar por la idiosincrasia de este individuo en el que prima la ambición desmedida , la cobardía y la falta de la más mínima honestidad. Su lema es “asciende y ponte encima de los demás a costa de lo que sea, aunque tengas que pisar la cabeza del prójimo”.


Para conseguir el fin propuesto, el/la “trepa” intentará calumniar a quien sabe que está más capacitado, laboral o profesionalmente, para ocupar el puesto codiciado o que se lo pueda arrebatar por méritos propios y para ir socavando así, de forma indirecta y nunca dando la cara, la fama, credibilidad u honra del posible competidor, pero siempre haciendo gala de la falsedad más extrema, hace correr un bulo sobre la víctima de su envidia, pero solo lo hace cubriéndose las espaldas y diciendo eso de: “No me puedo creer lo que me han dicho de Fulano y, por supuesto, no puedo decir quién me lo ha dicho, pero es una fuente digna de toda confianza. No hace falta que te pida que no se lo digas a nadie más. Y lo que me han dicho es que…”. A continuación lo que afirma el/la “trepa” de quien dice ser el protagonista del rumor es siempre algo que afecta a su buen nombre y que suele ser relativo a su proceder dentro de la empresa, a supuestas acciones que ha cometido en contra de alguien del ´ámbito laboral, o de una supuesta adicción, tendencia sexual, enfermedad psicológica o mental o cualquier otra posible tacha que todos empiezan a rumorear “en secreto” y que dejan a la víctima inocente sin posibilidad de poder defenderse porque nadie se atreve a comentarle ese secreto a voces vergonzoso que todos saben y todos callan, lo que convierte al sujeto calumniado en alguien no apropiado para ocupar esa plaza codiciada y no merecida por quien no es más que un/una “trepa” cuyo único bagaje es la falta de escrúpulos.

El/la “trepa”, en cuestión, pone en evidencia muchas veces su falta de cultura, formación, inteligencia y capacidad, ya que aunque presuma de tener, si lo tiene, un título medio, es decir ha cursado una de esas carreritas que estudian los que no pueden ni tienen dotes para estudiar, no sabe que Ottawa en capital de Canadá, por ejemplo, aunque presuma de los muchos viajes que ha hecho y que, de ser verdad, demuestra que le han servido de bien poco.

Tanto en sociedad como en el terreno laboral, siempre procura unirse con otras figuras igualmente innobles como son el correveidile, el zascandil y el “pelota” de turno, porque entre ellos tienen en común la misma falta de escrúpulos, de ganas de trabajar y sí poseen un constante deseo de parasitar donde dicen trabajar, estableciendo entre ellos una simbiosis perfecta entre afines que le reportan beneficios a todos, aunque a la larga si cae uno de ellos, todos le siguen en cadena. De todas maneras y por la ambición que el/la “trepa” de turno tiene como característica predominante, siempre es este espécimen de carroñero el que suele llevar la voz cantante y mandar sobre el grupo de cantamañanas que forma con los otros miembros de esa asociación de parásitos inútiles y dañinos, además de faltos de luces.


Cuando no tiene a un oponente a quien debe anular de cualquier forma y a cualquier precio y de lo que se trata es de escalar un puesto superior, una mayor remuneración o cualquier tipo de privilegios dentro de la empresa u organización, entonces trata de llevarse al jefe o superior “al huerto”, en el caso de ser mujer la “trepa” de turno, ofreciendo de forma velada sus favores sexuales a cambio de obtener ciertas recompensas laborales o económicas a tono con los servicios y favores prestados. Naturalmente, ese tipo de conducta es apropiada cuando el jefe o superior jerárquico tiene la misma falta de escrúpulos que la “trepa” en cuestióny consiente favorecer a quien no tiene más méritos que su propia ambición carente de toda decencia.


También el/la “trepa” de marras puede utilizar el chantaje, la coacción más o menos encubierta, la extorsión y hasta la amenaza velada de desvelar ciertos secretos de la empresa u organización si no se atienden debidamente sus reclamaciones. Este tipo de ardid sólo lo puede utilizar quienes, por su posición dentro del ámbito de la organización, puede llegar a conocer determinados datos fiscales, económicos, laborales o de simple organización, pero que, por su naturaleza, no es conveniente que salgan a la luz pública. Tampoco es raro que la trabajadora complaciente con su superior y que se ha visto marginada de los favores de éste y sustituida por otra, puede acudir al chantaje de amenazar con desvelar el tipo de relación que mantuvo con el jefe de turno y, si éste es casado, naturalmente, le convendrá mantener “contenta” a su ex amante para sellarle la boca y evitarse así problemas.


Cuando el/la “trepa” es descubierto en la falsedad de sus supuestos conocimientos de la vida privada de su competidor a quien quiere derrocar, o bien de la falsedad y de la calumnia que ha vertido sobre éste; o también si ha conseguido ciertos ascensos a través de los favores sexuales y el favorecido por éstos se cansa de la empleada complaciente y le busca una sustituta en sus funciones laborales y sexuales; o bien, es denunciado por la extorsión y chantaje a la empresa, es cuando el “trepa” ve que todos sus esfuerzos en intentar escalar la cumbre de su ambición se desmoronan y termina siempre viéndose obligado a abandonar la empresa o lugar de trabajo, voluntaria o forzosamente, si no quiere verse objeto de una denuncia por parte del calumniado, de la organización empresarial o de ambos a la vez, y recibe los efectos de sus propias maquinaciones en sí mismo, dándose cuenta de forma inmediata, pero sin lugar a duda, de que ser “trepa” es la forma más rápida para subir a la cima de la ambición personal, pero también y por eso mismo, la más veloz para bajar de golpe de la atalaya conseguida a golpe de treta, difamación, chantaje o manipulación, y el golpe recibido siempre suele ser doble, pues además del recibido por la caída a niveles inferiores, también suelen recibir en forma de denuncia, desprecio y rechazo por parte de todos, sin olvidar la posibilidad de que la victima de las maquinaciones de semejante espécimen de depredador humano le quiera despedir haciéndoles los honores propios del caso y, además de partirle la cara, le cite en algún Juzgado con una denuncia de por medio.


Por ello, el/la “trepa” de turno se anda con cuidado desde que es descubierto y procura no coincidir con el calumniado porque, aunque éste se comporte con corrección en sociedad o en el trabajo, dependiendo del ámbito en el que se han producido los hechos, el difamador sabe que el mundo es un pañuelo y que, antes o después, la víctima de sus maquinaciones estará esperándole con paciencia al pie del tobogán por el que bajará sin freno quien, por subir más deprisa, se le olvidó el paracaídas ,y también ignoró que las víctimas que se va dejando por el camino, siempre le estarán esperando en el cruce de cualquier esquina, aunque no sea en esa misma donde la madre del/la “trepa” ejerce, o ejercía, el oficio más antiguo del mundo y, por ello, le ha salido un hijo o hija que hace digno honor a su progenitora.





Ana Alejandre



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