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domingo, 23 de enero de 2011

Giuseppe Arcimboldo

                                                                 por Ana Alejandre

Giuseppe Arcimboldo, pintor manierista italiano, (c. 1530-1593), famoso por sus grotescas composiciones alegóricas (grutescos) que parecen ser el antecesor del arte surrealista que surgió en pleno siglo XX. Se puede afirmar que fue el creador del estilo grotesco en cuanto a retratos se refiere.
Hijo de Biagio Arcimboldo, pintor que le enseñó los secretos del oficio. Arcimboldo comenzó a realizar diseños para ser reproducidos en vidrieras y tapices para la catedral de Milán.
Se trasladó a residir en Praga, en 1562 y pasó, posteriormente, a Viena, ciudad en la que  comenzó a pintar en la corte de los Hasburgo.
Fue el creador de un estilo personalísimo de retratos que estaban compuestos por agrupaciones de diversos objetos: frutas, verduras, objetos domésticos que dan como resultado unos retratos vibrantes de coloridos, singulares y distintos a todos los demás pintores de su época y posteriores.
Sin embargo, su talento creador y curiosidad le hizo querer buscar, investigar en toda clase de cuestiones relacionadas con el arte, por lo que organizaba todo tipo de actos, eventos y realizaba invenciones de artefactos, además de aconsejar al emperador en cuestiones artísticas y de innovaciones relacionadas con el arte y la creatividad..
La casa imperial le encargó varias series de cuadros que fueran variantes sobre un mismo tema, que le hizo crear una serie de obras, a modo de collage pictórico, en la que combinaba los objetos más variopintos para crear con ellos rostros y figuras alegóricas. Algunos estudiosos ven en esas composiciones singulares ciertos mensajes alegóricos, tanto por los objetos pintados como por la composición de la obra, que se referirían a la figura del emperador y de su reinado.
Abandonó Praga en 1587, lo que causó un gran disgusto al entonces emperador, Rodolfo II, que le tenía una gran admiración y estima, volviendo a Milán, ciudad en la que falleció pocos años después, en 1593.
 Su obra, dotada de una singularidad innovadora y sorprendente, constituyen no sólo el primer referente antecesor del movimiento surrealista, sino que es una clara muestra, la mayor exponente de lo grotesco, pero sin embargo dotada de una sorprendente, inigualable y grotesca belleza.


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